El Bofetón


Imagina que viene a ti un niño (hijo, sobrino o cualquier niño que puedas imaginar) pequeño, muy triste, llorando, porque otro niño le ha quitado un juguete y le ha pegado. ¿Qué ocurre si le dás un bofetón como respuesta, le apartas de tu lado con desprecio y le dices: ¡eres un débil!, ¡ni siquiera eres capaz de defender lo tuyo!...¿Cómo se sentirá ese niño?, pues así, exactamente es como tú en muchas ocasiones has aprendido a tratarte y a sentirte.

¿El niño que es castigado duramente por sacar una mala nota aprenderá con ello a estudiar mejor?, ¿el niño que se le pega porque ha pegado a su hermano dejará de hacerlo una siguiente vez?, ¿el niño que al que se le grita “eres un desastre” sabrá como evitar que se le vuelva a estropear el ordenador?, ese es el método que empleas contigo mismo, aprendido, cada vez que te equivocas.

Parece que cuando más se nos grite, más se nos insulte, peor se haga sentir a la persona, antes aprenderá. Y lo único que se consigue es que la persona refuerce y repita la conducta, porque no se le ha enseñado ninguna alternativa, pero sí a sentirse mal. “Así aprenderá”

Recibiste unas instrucciones claras: “te sentirás seguro y válido (te querremos) si y sólo si cumples una serie de requisitos: ser siempre y sin excepción “bueno”, no contestón, no agresivo, no afirmativo...”  teñidos de una justificación ”moral”

Recibiste instrucciones sobre cómo lograr alcanzar ese listón que había puesto para obtener la tan necesaria sensación de valía: si intentaban que fueras “bueno” a base de regañinas, gritos, descalificaciones..es lógico que tú intentaras hacer lo mismo contigo mismo: ahí surgió la forma en la que tú a la vez te tratas como único método para alcanzar la sensación de seguridad y valía.

Así, vas buscando obsesivamente cubrir una gran necesidad de seguridad y valía, lo que genera una distorsión en la forma en que estás percibiendo e interpretando la realidad; distorsionas la realidad para que encaje con la idea que te has construido de ti mismo de: “persona imperfecta”, pero que va a mejorar “a base de palos”

Cuando pasan años, “dándote palos” y comprobando que  tus necesidades de reconocimiento, seguridad, valía, autoestima no se cubren, es cuando muy probablemente decidas, ¿qué hago con esto?, y si no lo has hecho, mi sugerencia es que te lo preguntes, y yo te digo que la alternativa existe, que lleva un tiempo, pero ninguna persona con la que he trabajado o estoy trabajando, me devuelven “que están perdiendo el tiempo”