Metáforas, cajas y un matemático.


 Imagina que un día te encuentras a un amigo que tiene una caja de cartón, y sobre ella para identificarla tiene la “Etiqueta”: Libros, y él te pregunta, ¿te interesa algún libro de esta caja?; tú no estarás en disposición de decidir algo al respecto, ya que “no conoces el contenido” de la caja, y por lo tanto la temática de ellos.

Algo similar es lo que hacemos cuando “etiquetamos” a cosas en sí muy diferentes de la misma forma. Si alguien me dice que tiene “un problema”, por asociación interna a la “etiqueta” (problema), pensaré que es algo “negativo” y me predispondré a ello. 

Ahora bien, en la cuestión que yo puedo devolverle, y es ¿de qué va el asunto?, puede explicarme que de profesión es matemático y que está gestionando un asunto que aún no ha resuelto con algo relacionado con la trigonometría. ¿Realmente es un “problema negativo” como yo lo he asociado en un principio, o quizás, sea algo positivo que en sí exista ya que forma parte de su profesión?

Es aquí donde quiero llevar la atención, y es el notar qué etiquetas lingüísticas ponemos a la hora de denominar una situación; ya que esas etiquetas internamente nosotros las tenemos asociadas a una serie de ideas al respecto, y por lo tanto distintas etiquetas, nos conectarán con cosas distintas; y en estas cosas distintas, evaluar cuáles son las más útiles a emplear y que encajen de forma más eficiente a esa situación.