El Deseo, el Universo y los Unicornios


Necesitamos hacernos “comprensiones del mundo”  y lo hacemos a partir de las exploraciones e investigaciones que realizamos sobre él, así acumulamos saber de cómo es el mundo. En ocasiones esas “comprensiones”, tienen que ver más con interpretaciones del mundo que con descripciones del mundo; y en función de que nuestras comprensiones estén más ajustadas a cómo es el mundo real –descripciones-, estaremos en mejor disposición de poder hacer cosas de forma más eficiente.

Una de las comprensiones que andan rondando y que forman parte del grueso de conocimiento que se nos transmite, y que en parte tiene su origen en el mito de : “pide y se te dará”, es aquella que viene a decir que “algo por el mero hecho de desearlo, el universo conspirará y se pondrá de nuestro lado para que lo consigamos”, y es algo que suena bien, que emocionalmente podemos vivir de forma agradable pero que está muy lejos de corresponderse con una descripción del mundo real.

Si yo me pongo en el horizonte un objetivo, se supone que el “deseo” es lo que está alimentando que me mueva en esa dirección. Ahora bien, aparte del deseo tendré que hacer cosas que favorezcan que lo consiga, con las que ni siquiera tendré garantizado que llegue a completarlo, pero sí me colocarán en una probabilidad más de alta de conseguirlo.

Cuando yo “visualizo” un aparcamiento libre allá donde me dirijo, por sí sólo no aparecerá; este acto irá acompañado de una mayor sensibilización a notar posibles huecos para poderlo hacer. Si estoy en el desempleo, no sólo por desear encontrar un trabajo, el universo enviará a alguien  llamar a mi puerta diciéndome que tiene para mí una oferta, tendré que hacer cosas de forma activa. No porque desee que los Unicornios son reales, un día van a emerger del arco iris y con sus alas se posarán en mi balcón.

Si quieres conseguir algo, no sólo es útil desearlo, también que pongas acciones que te conduzcan ahí, porque al Universo lamento decirte que le importas poco, y esto no es necesariamente triste, simplemente es.


"Eres especial" o cómo entrenarte a ser un frustrado

Los mensajes con contenido “emocional” tienen garantizado su éxito ya que es a lo que nosotros primero respondemos, estamos muy entrenados a ello. En nuestro desarrollo, sobre todo los dos primeros años de vida, a los estímulos que recibimos del mundo, respondemos desde la emoción, y no existe un juicio cognitivo (pensar) en esa respuesta.

Hoy para los padres sus hijos son “seres especiales”, y desde ahí van a exigir a los otros que se los trate como tales y eso tiene consecuencias, ya que siempre se va a tender a disculpar o buscar cualquier razón por muy extravagante que parezca que justifique el comportamiento inadecuado de su hijo, ya que son “seres especiales”; y esto el niño lo capta y lo asume para él.

Unido a esto, también hay una influencia procedente de ideas, creencias míticas que vienen a establecer que “El Universo”, “Dios”, “La vida”, tiene un plan para cada uno de nosotros, ya que somos eso, seres especiales y que cada uno en nuestra vida tenemos que conocer y alcanzar eso que “ya estaba establecido para nosotros, ya que somos seres especiales”

Efectivamente cada uno de nosotros tenemos una forma de ser y estar en el mundo que nos hace únicos, que no especiales, porque esa “unicidad” la compartimos con el resto de miles de millones de otros humanos que pueblan la tierra. Si nos pasamos la vida exigiendo y esperando, que porque “somos especiales” hay como una especie de “deuda de trato de favor hacia nosotros” por parte del mundo, estamos alimentando una enorme frustración, que se va a manifestar después en respuestas muy agresivas a cualquier contradicción: nótese reacciones en redes sociales.

Cuando perdemos tolerancia a la  frustración, cuando no aprendemos a gestionarla, porque creemos que nos merecemos todo, nunca llegamos a conocernos a nosotros mismos, a nuestros límites porque más que crearnos una imagen de nosotros mismos, nos creamos una fábula. Nos ofendemos con muchísima facilidad, pero tampoco medimos las palabras con los demás porque  no asumiremos una igualdad en la comunicación; en otras palabras, si nos creemos estas palabras nos convertirnos en adolescentes perpetuos.

“Hay que ser muy humilde, para ser muy grande”


Phub-bing o el clásico "paso de tí"

Ayer leía que se ha bautizado con el término de “phub-bing” el hecho de cuando se está en pareja, ignorar la comunicación con ella y priorizar la atención sobre el móvil.

Para poder desempeñar la habilidad de “concentración”, tenemos que mantener fuera de nuestra atención todas las cosas que interfieren en ella. Cuando voy al cine, el contexto favorece que otras atenciones desaparezcan de los estímulos que recibimos, y así se nos facilita el concentrarnos en la película.

Cuando establezco una relación de “pareja” y pretendo permanecer en contacto con ella generar una “comunicación”, será necesario para poderla hacer de forma eficiente, que me concentre en la persona con la que me quiero comunicar, desplazando todas las atenciones que puedan distraer de ellas; ya que si no es así, ¿dónde estoy llevando mi atención e interés?

Con cada conducta que desarrollamos, podemos generar la habilidad de “contextualizarla”, es decir, recluirla al ámbito donde sea apropiada, y prescindir de otras conductas que en “ese contexto”, no son las apropiadas. Si voy al gimnasio a recibir una clase de “spinning”, no será apropiado que me lleve a esa clase (contexto) el móvil para poder responder si recibo una llamada, o si después me meto en la ducha (nuevo contexto) hacer cosa similar.

El problema comenzamos a generarlo cuando no separamos estos “contextos” y priorizamos las cosas, los elementos que son necesarios y en los que debemos de enfocarnos, concentrarnos para desempeñarlos, sin que se generen conflictos. Lo que sí puede revelarse como una llamada de atención, es ¿cual es la razón de fondo para dar prioridad a eso que está llamando mi atención desplazándola del foco que en teoría es la que quiero mantener?

Siempre estoy en un “contexto”, relacionándome “desde mi” a algo (persona u objeto), y estos tres elementos son muy útiles de mantener en conciencia y revisar.

De Sentires y Emociones


De forma natural  en nuestra relación con el mundo aprendemos hacer una especie de “Supervisión” de cómo estamos interactuando con él, del resultado de cómo van las cosas , a través de los “sentires o emociones” Notamos estos sentires y emociones, y éstos los utilizamos como una especie de guía que nos dan pistas acerca de si las cosas van bien o no.

Aprendemos a generar sentires o emociones agradables, cuando hacemos cosas o interactuamos de una forma fluida u obtenemos el resultado que buscamos, o se nos refuerza por parte de otros.

Aprendemos a generar sentires desagradables, con todas aquellas cosas que notamos que no transcurren de una forma fluida, no obtenemos aquello que queremos o se nos reprocha por parte de otros.

Estos sentires o emociones van ligados a los “Juicios” que estamos emitiendo acerca de aquello con lo que nos estamos relacionando. Así, los sentires agradables tenderemos a prolongarlos en el tiempo e incluso hacer más de aquello con lo que esté relacionado y lo sentires desagradables a deshacernos de ellos, limitando aquello con lo que esté relacionado.

Si por ejemplo, tomamos un mal sentir como puede ser: “el sentimiento de culpa” . Noto esa culpabilidad, y mi primera tendencia posiblemente sea la de querer deshacerme de ella. Y precisamente en la gestión que a posteriori requieren todos este tipo de sentires (agradables o desagradables), son donde las cosas se pueden complicar y  mucho.

No es útil apagar una alarma de incendios porque la notamos molesta, sin comprobar de donde procede el origen, esa alarma de qué peligro nos puede estar avisando. Asi, si notamos un “mal sentir”, lo que podemos hacer es una especie de estabilización interior de él, e investigar ¿con qué conecta ese mal sentir?; y por lo general una vez conectado, lo que se van a suceder son mensajes en formato de “Juicios” que yo estoy emitiendo acerca de eso.

           - Notar el sentir, la emoción
           - Estabilizamos, y seguimos notándola
           - ¿Con qué conecta esa emoción o sentir?
           - ¿Qué juicios estoy haciendo acerca de eso?

Y ahí, es donde puedo intervenir, ya que esa es la “fuente” de ese mal sentir. Si yo noto una emoción de culpabilidad, la estabilizo, y me pregunto ¿con qué conecta?,y compruebo con que “ayer fue el cumpleaños de mi madre y no la llamé”; lo que puedo desafiar es el propio JUICIO, aunque esto ya es la excusa para otra entrada.